Me programaron para ser madre soltera o cachuda, ahora vivo las consecuencias
Veía a mi ahijada Almita tan linda con dos cachitos en la cabeza que le hizo la mamá, todos los que vimos a la niña de casi tres meses de edad babeamos de ternura, y al escuchar la frase “Que lindo se le ven los cachos” vino a mi mente cierto análisis, ¿Será que desde niñas calan en nuestro subconsciente con la idea de que nos vemos “hermosas” con esas dos cosas en la cabeza y cuando crecemos, seguimos pensando que eso es cierto?Es que nuestros padres en su afán de llenarnos de halagos están vaticinando lo que viviremos años después, pues hoy estoy segura de que así es y cuando nos convertimos en mujeres ya no son las manos de nuestras madres las que crean dos bultitos en nuestra cabeza, son las manos de nuestra pareja las que a la distancia forman esas protuberancias en la parte superior de nuestra cabeza, en el lugar preciso para que nuestros ojos no las vean, ni nuestro cerebro los analicen. Esas manos traviesas que nos forman cachos sin ponernos lazos en el cabello, sino metiendo sus manitas en cabellos, manos, piernas y ciertas partes de otras mujeres.
Y seguí analizando el daño que nos hace el amor de nuestros padres en la infancia y como destruyen nuestro futuro y pensé en que la gran cantidad de madres solteras existentes en esta generación lo han sido por culpa de sus padres, pues aunque parezca mentira, son los responsables directos, cuando una niña juega con su pequeña muñeca a la tierna mamá, jamás un padre permite que un amiguito desempeñe el papel del “papá”, pues enseguida viene a su cochina mente que el niño querrá también asumir el papel del “marido”.
Entonces esa niña aprende a criar sola a su hija y vela porque nunca le falte nada, eso sí “SIN UN HOMBRE A SU LADO”, esas niñas al crecer (entre ellas estoy yo) teníamos grabada en la mente que podíamos solas desempeñar ese rol con el mismo éxito que en la infancia y nunca alimentaron nuestra ilusión de casarnos de blanco, formar una familia, tener hijos junto a un marido con quien de vez en cuando tendríamos problemas que fortalecerán la relación…pues no, y no es que no hablaran del futuro, y que “algún día nos casaríamos” pero fue solo un tema de paso, jamás lo anhelaron tanto como vernos en la universidad o hechas unas profesionales para que no tengamos que depender de ningún marido que nos quiera “sopetear” (como decía mi mamá).
Si nos hubieran permitido darle un padre a nuestras muñecas, quizás hoy manejaríamos mejor nuestras relaciones de pareja, no tendríamos en la mente esa idea de que al primer error de la pareja, le decimos chao y estamos lista para el siguiente, al que siempre recriminaremos los errores del ex.
Continuando con el análisis de los errores en nuestra crianza, pocas veces o nunca nos dieron muñecos, por eso nos cuesta lidiar con nuestros hijos y su fuerte carácter. Menos manejar la relación con una pareja, por que los muñecos “hombres” con los que nos dejaron jugar siempre fueron manejados a nuestro antojo, hicieron todo lo que quisimos, jamás criticaron ningún defecto femenino, al menos “Ken” tenia buen cuerpo y era guapísimo, vestía a la moda, tenía todo el tiempo para Barbie, nunca miraba otra muñeca, tierno, detallista, entregado, fiel y feliz en un mundo rosa, qué más se podía pedir de un hombre…que decepción tan grande al crecer y encontrarnos con que eso era solo un juego, que nuestros Ken de carne y hueso, sudan, roncan, les crece la panza, les baila el ojo con las chicas y cada vez que pueden se llevan una a la cama, se visten como sea y su ternura se limita a inicios del noviazgo…
Pero como no se puede llorar toda la vida por inevitables, lo mejor es acostumbrarnos a la idea de que la vida real es muy distinta a los juegos. Que el mundo rosa solo queda en un rincón del cuarto y que detrás de esas muñecas que van pasando de moda, hay un mundo más complejo que quizás sería más fácil de enfrentar si nos hubieran dado más herramientas que unos cachos y unas muñecas para jugar en solitario.
Mi recomendación a los padres actuales y futuros, dejen a sus niñas que vayan aprendiendo a ser mujeres de verdad a través de los juegos, no permitan que vivan de ilusiones porque despertar de ellas en la vida adulta es muy duro. Y a las que soñamos con que el hada madrina toque con su varita mágica a nuestro ken y lo convierta en un hombre de verdad así como hizo con Pinocho, tratemos de mantener esa ilusión en nuestro corazón, al menos de esa forma conservaremos un pedacito de infancia en nuestra vida.
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