Su recuerdo jamás desaparece, algunos días duelen más que otros... Recuerdo claramente ese día, jamás podré olvidarlo, un día antes la abracé, estaba sentada en una silla de ruedas, ella me miró a los ojos pero no dijo nada, yo solo la miré con un nudo en la garganta que me cortaba el aire, sabíamos que era una despedida, nada volvería a ser igual. La cirugía salió bien, dijeron los médicos, al día siguiente una llamada revolucionó todo, el cáncer la había invadido, no se desesperen nos dijeron, no se irá hoy, quizás dure un par de meses y eso me devolvió el aliento, pero a las 4 de la tarde vi a mis hermanos correr, Jorge y yo los seguimos, cuando entramos estaba pálida y más fría que en la mañana cuando un sacerdote me ayudó a verla, ahí me dijo “tengo sueño, no entiendo por qué tengo tanto sueño, tengo tantas operaciones y en ninguna me sentí como ahora” ahora entiendo que se alistaba para dormir eternamente. Ya no estaba, se había ido, nos había dejad...