Durante 42 años me alimenté como lo hace la gente de donde vivo, pero hace un mes me diagnosticaron síndrome metabólico (prediabetes, hígado graso y obesidad) lo que se sumó a mi hipotiroidismo. Las palabras cáncer y diabetes me erizan la piel, les tengo tanto miedo como a las ratas y aunque sabía los factores que la desencadenan, siempre dejé para después el cuidarme y seguí usando la cuchara para darme placer. Cuando mi endocrinóloga me escribió para darme el diagnóstico, celebraba mi cumpleaños 43 con una Coca Cola en la mano y comenzó a mirarla como el arma que me había asesinado. Claro que no la dejé, me tomé hasta la última gota, seguida de dos cervezas y una michelada. Al día siguiente vino la resaca de conciencia, qué estoy haciendo con mi vida, hacia dónde voy, sentir que la imagen que me muestra el espejo no me agrada, que no sirve de nada usar filtros en las fotos porque quien me ve en persona recibe esa imagen del espejo que no me agrada. Llegó el momento de decidir qué ser...
Es un comentario que escucho más a menudo de lo que debería y es que cada vez que me preguntan por mi vida y digo que vivo sola con mis dos hijos, que no tengo marido y que no soy separada, simplemente nunca vivimos juntos, es gracioso ver la cara que ponen algunos de "pobrecita". Hace pocos días escuché una frase de consuelo: "es verdad que fracasó dos veces, pero aún está joven quizás algún día alguien la acepte asi", sinceramente lo único fracasado que vi en ese momento fue el pensamiento de esa persona. Debe ser porque dicen que la pareja es un complemento que asocian que si no la hay estamos incompletas, déjenme decirles que NOOOO, somos seres completos que vinimos solos, nos iremos solos, el resto de personas (incluidas parejas e hijos) solo son una temporada en la vida por más larga que resulte. He aprendido que para disfrutar de la vida en pareja, debemos amar primero la soledad, esa emoción de amarnos plenamente primero a nosotros mismos es lo que permit...